miércoles, 22 de mayo de 2013

LA MULA y la mala imagen


La historia del estreno de LA MULA llegó a mis oídos la pasada semana envuelta en polémica. Pese a que las críticas no eran malas, había generando en Internet un cierto malestar por la calidad de la imagen de la copia que había llegado a las salas. 

Siguiendo la historia desde la distancia, leo con asombro que la productora, Alejandra Frade, había mandado una carta a los cines excusando la mala calidad de la imagen como algo intencionado y buscado para dar una apariencia de documental. Ya se comentaba en las críticas que la copia estrenada no era el corte final del director, que había abandonado el rodaje días antes de que finalizara y tenía "secuestrado" el negativo original.


En resumen, que por un lado las quejas y por otro la carta enviada por la productora, despiertan en uno la curiosidad y no puede sino lanzarse a investigar lo que pasó con esa película para que su historia haya terminado así.

Una vez más, investigando, damos con lo que a mi parecer es otra metedura de pata de la productora, que ha sido airear el conflicto entre productoras en el blog de la película. Y no se limita a publicar su versión de la historia, sino que ofrece además informes, emails, contratos y denuncias. Denuncias que terminaron con la condena al director a indemnizar a la productora.


Aunque leer dicha versión, con los informes del ICAA y los emails de y para Ignasi Guardans, da para una película en si misma, no podemos dejar de preguntarnos qué ha supuesto este desaguisado para la imagen del cine español entre las productoras y organismos del Reino Unido e Irlanda. ¿Será posible recuperar la confianza perdida?

Cuando en una coproducción internacional hay cuatro organismos públicos (UK Film Council, Irish Film Board, ICAA y Eurimages) invirtiendo dinero, estos problemas no pueden darse. La justicia española le ha dado la razón a la productora española, pero el daño a la imagen ya está hecho. Y la película se ha estrenado mal y tarde, con las consiguientes pérdidas económicas para todo el mundo que eso supone. 

Estos problemas no pueden pasar en Europa. Y si Europa no está dispuesta a intervenir, como parece ser su regla, necesitamos que se haga algo a nivel de país para que se pueda acudir a una coproducción con garantías, tranquilidad y asesoramiento. 

Corea del Sur, por poner un ejemplo similar a nuestro país en PIB y población, tiene un organismo que ha servido para lanzar su cine al mercado internacional a base de coproducciones. Similar al ICAA pero con un funcionamiento más empresarial (y mucho mejor dotado económicamente, para qué engañarnos), ha conseguido desde 2007 lanzar su cine al mercado internacional y crear una industria de las más estables y rentables.

El ICAA debe crecer para adaptarse a los nuevos tiempos, para llevar nuestro cine a los nuevos mercados, y para que problemas como el de LA MULA no vuelvan a suceder. Porque dan mala imagen, y no sólo en la pantalla.

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