martes, 11 de enero de 2011

Las "Cuatro estaciones" de Marcel Barrena



Mes arriba ó mes abajo, ahora hace ocho años que repartía pizzas para pagarme la universidad. Estudiaba Comunicación Audiovisual y mi objetivo era dedicarme, algún día, al cine.

Un cliché muy de moda reza que a veces el universo se confabula para que las cosas salgan adelante y eso empezó a suceder cuando a un profesor, Ramon Colom, que luego resultó ser un productor, le hicieron gracia mis anécdotas de repartos de pizzas a toda clase de clientes y... allí empezó todo.

Y cuando hablaba de "toda clase de clientes" quería decir "toda clase de clientes". Y eso fue la base de "Cuatro estaciones". Una TV-movie que resultó ser mucho más que eso, porque fue una escuela de muchas cosas.

Pero esta película tenía que ser una comedia romántica, no podía ser otra cosa si uno tiene los referentes que tiene, Woody Allen y Richard Curtis, así que intentando pensar en qué harían los maestros, un joven pizzero escribió un guión.

El guión estuvo listo en pocos meses pero entonces uno tiene la desgracia, pero visto con tiempo uno tiene la suerte, de aprender cómo funciona el cine. Todo es lento, todo cuesta sangre, sudor y lágrimas. Subidas y bajadas, derrumbes de cientos de castillos de naipes y al final las cosas salen, cuando ese mismo universo cree que deben salir... si al final uno tiene esa suerte. Así que ahora hace siete años que se imprimió la primera versión de "Cuatro estaciones".

Flashforward a invierno de 2009.

Después de la entrada en el proyecto de TV3, Canal9, la Generalitat Valenciana y Castilla La Mancha TV se cerró la financiación para poder rodar esta tv-movie. El rodaje sería en verano de 2009 entre Barcelona y Valencia así que nos pusimos manos a la obra para que todo fuera posible. No había dudas sobre quiénes tenían que ser los protagonistas, Leticia Dolera, la Audrey Hepburn catalana, y David Verdaguer, un joven que encarnaba todo el encanto y el toque freakie que el personaje necesitaba.

Durante los procedimientos del universo, la suerte había hecho que David y yo mismo coincidiéramos en un par de programas de televisión y desde el primer día supe que si alguien iba a hacer de Mario, el pizzero, ése tenía que ser David. Uno de los mejores cómicos que he visto en mi vida. Apostad por él.

Para el personaje bombón de la peli, el "Becario", sólo podía pensar en Jordi Vilches. Un actor con un gran recorrido que nos enseñó a todos que el haber protagonizado 13 películas no era incompatible con la falta de compromiso con una película tan pequeña con la nuestra. Un actor poderoso como Antonio Valero -El Lute-, nos honró también con su profesionalidad, al igual que Sergio Caballero y jóvenes y potenciales grandes nombres del futuro de nuestro cine: Cristina Fernández, Mireia Pérez, Iván Morales... que se sumaron al equipo después de asombrar en sus castings.

Y la historia del cameo de Ana Morgade. Un talento infinito que se unió a la fiesta casi por casualidad demostrando su generosidad.

Ese rodaje fue una de las mejores experiencias de la vida de muchos de los que ahí trabajamos; y eso fue mérito del mejor director de producción que corre por el cine estatal, Oriol Maymó.

Coincidíamos gente que debutábamos con otros que venían de lejos, un presupuesto muy ajustado con la imaginación de todos los departamentos...

Y todos íbamos a una, terminar una comedia romántica que teníamos la esperanza de que llegara un paso más allá de las pantallas de los televisores. Y creemos que lo logramos.

E imagínense lo que fueron esos días por un chavalito que no muchos años atrás se pagaba la universidad de cine repartiendo pizzas, y ahora estaba rodando una película sobre una pizzería... Es de las cosas que uno no olvida.

Y ahora, justo cuando se cumple un año del final del rodaje, la película ya no es nuestra.

Y ha sido mágico para nosotros ver cómo se ha acogido en festivales como Alicante, el Zoom, la Mostra de València, el CinemaSpagna de Roma y Tarazona (festivales donde fue la primera tv-movie nunca elegida), la nominación al Premi Gaudí, y ver como la gente empatiza con unos personajes a veces un tanto pasado de vueltas, pero humanos al fin y al cabo; ver como ése humor surrealista hace sonreír al público... es un honor para todos nosotros, todos los intérpretes, técnicos, productores y cadenas que un día decidieron apostar por una entrañable marcianada.

Es imposible saber qué nos espera en el futuro. Todos nosotros deseamos hacer muchas más películas, películas grandes, películas pequeñas... pero, y ahora hablo a título per- sonal, una cosa está clara, pase lo que pase, y si tengo la enorme fortuna de volver a rodar una película, para mí, "Cuatro estaciones" siempre será mi primera película, la que dio sentido a todos mis sueños de infancia.

Marcel Barrena

1 comentario:

  1. Extraordinaria película de un autor a seguir.
    Merecido Gaudí.
    Una joya.

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