martes, 16 de noviembre de 2010

Sobre la 55 Semana Internacional de Cine de Valladolid

Augusto M. Torres, “un loco del cine”, ha asistido a la Seminci 2010 como jurado de una de las secciones y nos ha enviado una crónica que reproducimos.

El principal problema de competiciones cinematográficas como la de Valladolid es presentar a concurso películas reconocidas internacionalmente y otras inéditas, que están en inferioridad de condiciones. Este año, una vez más, ha vuelto a ocurrir lo mismo, y han triunfado la coproducción entre Francia e Italia Copia certificada (Copie Conforme, 2010), del persa Abbas Kiarostami, con la que Juliette Binoche obtiene el premio de interpretación en el Festival de Cannes; y la producción catalana de Luis Miñarro La mosquitera (2010), de Agustí Vila, que gana el Gran Premio del Festival de Karlovy Vary, con la particularidad de que su protagonista, una estupenda Emma Suárez arrebata en Valladolid el premio de interpretación a una genial Juliette Binoche.

Los críticos profesionales, una vez más deslumbrados por películas nada habituales, se han limitado a buscar antecedentes para intentar apagar su evidente calidad. La obra de Kiarostami, la mejor de las suyas y la primera rodada fuera de su país, además en tres lenguas que desconoce, inglés, francés e italiano, es un perfecto ejercicio de estilo sobre las relaciones entre un escritor inglés, autor de un ensayo donde demuestra que las copias pueden ser mejor que los originales, y una galerista francesa, que lo seduce de una curiosa manera, durante un día en un pueblo de Toscana. La de Vila, realizada doce años después de su primer largo, es una personal comedia con un logrado humor, hablada en catalán y castellano y rodada en largos planos que funciona con la perfección de un mecanismo de relojería.

Del resto de las películas a competición destacan la producción de Taiwan The Fourth Portrait (2010), segundo largo de un prometedor Chung Mong-Hong, una bien rodada y sórdida historia que muestra la vida de una particular familia desde el punto de vista de un niño, en su mayor parte realizada en largos planos fijos. Además de En el camino (Na putu, 2009), segundo largo de la interesante Jasmila Zbanic, coproducción entre Bosnia, Herzegovina, Austria, Alemania y Croacia, que narra una peculiar historia de amor sobre el trasfondo de los ecos de la Guerra de los Balcanes; y la canadiense Incendies (2010), de Denis Villeneuve, basada en la obra de teatro homónima de Wajdi Mouaward, sobre las consecuencias de la Guerra del Líbano en la vida de una mujer que, años después, muere en Monreal.

En la excesiva oferta, más de ciento cincuenta largos, sobre la discutible selección de las secciones Punto de Encuentro y Tiempo de Historia, sobresale el homenaje al recién desaparecido director francés Claude Chabrol (1930-2010), uno de los más reputados miembros de la Nouvelle Vague, autor de unos personales policíacos donde analiza con habilidad la burguesía francesa de provincias, del que se exhiben, entre otras, su última producción, Bellamy (2008), una obra muy menor, y la interesante L’Oeil de Vichy(1993), su único el documental, sobre el colaboracionismo de los franceses durante la invasión alemana en la II Guerra Mundial. Hay que mencionar la bien realizada También la lluvia (2010), que inaugura la Semana, la más ambiciosa de la actriz Icíar Bollaín, que narra cómo un equipo de cine, que rueda en Bolivia una producción sobre la conquista de América con una mirada crítica, descubre que las relaciones de conquistadores con conquistados han variado muy poco a pesar del mucho tiempo transcurrido, que se tambalea por el machacón y repetitivo guión de Paul Laverty.

AUGUSTO M. TORRES

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